Ayuntamiento 0332

El noble edificio de la Casa Consistorial de Rubielos de Mora constituye uno de los elementos arquitectónicos emblemáticos del notable patrimonio que configura el Conjunto Histórico Artístico de la población. Está declarado Bien de Interés Cultural  desde 1983. La concordia para su construcción se firmó en 1523, encargándole la obra al vizcaíno Pedro de la Hoya y terminándose las mismas  en el año 1571.

Es considerado uno de los edificios civiles renacentistas más monumentales. Se construyó como lonja o mercado, de productos del campo y también se comerciaba con lana y tejidos.  En la parte alta del edificio se encontraba el granero o silo.

Realizada en mampostería combinada con sillería en los ángulos, puertas y ventanas y fachada principal. Consta de una planta rectangular y dos alturas. La planta baja destaca por la presencia al interior de una lonja abierta, por arcos de medio punto, que ocupa dos de las cuatro crujías, mientras que en las dos restantes se desarrolla una escalera original del año 1630 que da acceso a la planta noble, donde se encuentran las dependencias municipales y el conjunto de la antesala y Salón de Sesiones.

En el patio se conservan restos del empedrado original  rodeando la fuente y a la entrada, donde se encuentra la escultura de Pedro IV

La pequeña cárcel que se aprecia era para exposición, aquí se encerraba a los que cometían algún delito, para que todos lo viesen, pues en aquella época era una forma de humillación, al igual que el tener que agacharse para entrar por esta puerta tan baja. Después se les trasladaba a la cárcel vieja en espera de condena, que estaba en el antiguo castillo en el Barrio del Campanar. La reja pertenecía al Convento de las Madres Agustinas.

La escultura de Pedro IV es obra del escultor rubielano José Gonzalvo. Fue un rey aragonés famoso por su resistencia frente a las tropas castellanas, el cual concedió a Rubielos el título de villa en el año 1.366, como premio a su resistencia frente a las tropas castellanas. Esto supuso que sus habitantes no tuvieran que pagar impuestos durante un gran período de tiempo, de ahí que se instalaran aquí tantos nobles, atraídos por esta circunstancia, además de que la villa estaba amurallada y sus bienes quedaban protegidos. Estos nobles llegaron de Navarra, Cataluña, y País Vasco. Levantaron su casa-palacio y también controlaban un comercio floreciente. A Rubielos se le conocía como “La Corte de la Sierra”.

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